lunes, 22 de diciembre de 2008

Toro - España






Guía del Románico en Toro y su Alfoz





Toro fue una ciudad de peso económico y político durante la antigüedad y edad media, fruto del cual ha conservado un legado monumental de primer orden.
Además de contar con una gran colegiata románica que puede ser considerada como uno de los monumentos medievales más importantes de España, es destacable por ser uno de los focos primordiales del románico mudéjar que se extendería como un vector en dirección sureste a otras tierras como Alba de Tormes (Salamanca), Olmedo (Valladolid), Arévalo (Ávila) y Cuéllar (Segovia), por citar sólo los núcleos urbanos más importantes.







Colegiata de Santa María la Mayor de Toro
La colegiata de Toro es una voluminosa construcción románica cuya estampa impone una fuerte impronta estética como en pocos casos en el románico español.
Se llevóa cabo desde el último tercio del siglo XII hasta entrado el XIII. Como consecuencia de tan largo periodo se aprecian diferentes maneras de enfocar la construcción.
Un primer maestro, empleando como material la piedra caliza, fue el creador de la magnífica cabecera y portadas laterales usando un lenguaje románico evolucionado y refinado.
Paradójicamente el segundo maestro que finaliza la construcción y cubre el templo emplea recursos más arcaizantes (bóvedas de cañón para nave principal y transepto) y utiliza piedra arenisca de color más rojizo.





Además de la gran cabecera formada por tres ábsides, siendo el central el más decorado con arquerías y los vanos ornamentados (incluyendo una gran colección de rosetones) es sin duda el cimborrio el elemento arquitectónico más apreciado.


Sin duda que su origen hay que buscarlo en la catedral de Salamanca que a su vez parte de la catedral zamorana. La Colegiata de Toro fue, por tanto, la tercera escala de esta ingeniosa linterna de gusto bizantino en aquellas tierras y que aún se exportaría a la extremeña Plasencia.
San Salvador de los Caballeros


La experiencia de la Colegiata fue estéril en Toro, pues el resto de los edificios religiosos contemporáneos se construyeron empleando el lenguaje del románico mudéjar. Aquí se inicia el llamado "foco toresano" que se extiende de por algunas comarcas de Valladolid, Salamanca, Ávila, incluso Segovia, caracterizado por emplear en los ábsides largas arquerías murales, evitando la superposición de pisos o cuerpos.


A este prototipo pertenece la iglesia de San Salvador de los Caballeros, perteneciente originalmente a los Templarios. Hoy es Museo de arte religioso de Toro con una apreciable colección de tallas románicas y góticas.

Tiene tres cortas naves unidas a una hipertrofiada cabecera de tres ábsides de planta semicircular y largos presbiterios. Las arquerías interiores son una delicia, aunque la nave meridional fue rehecha. También es apreciable la recoleta puerta de arcos apuntados con frisos alternantes de esquinillas y ladrillos a sardinel.

San Lorenzo el Real






La iglesia de San Lorenzo el Real de Toro, construida básicamente con ladrillo, tiene planta de una nave precedida por cabecera formada por un ábside semicircular (poligonal al exterior) y profundo presbiterio de dos tramos.
Tanto cabecera como nave se decoran con los característicos arcos ciegos sencillos o doblados. Los frisos de esquinillas confieren el adecuado sentido horizontal en contraste con la verticalidad de las arquerías. Sobre arimez se abre el vano de la puerta rodeada de seis arquivoltas abocinadas y apuntadas que apoyan sobre las jambas por intermediación de impostas de perfil de nacela.
El románico mudéjar de Toro ofrece otras posibilidades como San Pedro del Olmo, Santo Sepulcro y Virgen de la Vega (Cristo de las Batallas).

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